viernes, 23 de mayo de 2008

La Seda ha presentado una oferta para producir envases de plástico PET en Rumania con Coca-Cola

En el transcurso del Desayuno de Trabajo PricewaterhouseCoopers - "La Vanguardia", Rafael Español, el presidente de La Seda de Barcelona explicó las fórmulas que le han permitido salvar a la compañía de la crisis en la que había entrado a raíz de la marcha de su principal accionista extranjero -los holandeses de Akzo- en 1991. Rafael Español llegó a La Seda de Barcelona en un entorno de incertidumbre incluso para la viabilidad de la propia compañía. El ejecutivo se propuso no sólo reflotar la empresa sino afianzarla en Catalunya como centro de operaciones de un futuro conglomerado internacional y afrontó una dura reconversión industrial que incluyó la migración del sector textil al químico.





"Para empezar creamos un consejo de administración, al que los sindicatos, tanto UGT como CC.OO., tenían acceso desde el primer momento. Había 3.000 personas y el tema que se afrontaba era muy serio. El primer día pedí una lista de los productos que se fabricaban. Eran más de cien y nos dedicamos a ver cuáles presentaban un valor añadido negativo para eliminarlos inmediatamente. Y así lo hicimos". Recalcó la importancia de tener un equipo humano "dispuesto a todo". "Durante un tiempo toda la plantilla, desde empleados a ingenieros, cobraban linealmente 50.000 pesetas al mes para tirar adelante la compañía".


Lo que hizo La Seda, en definitiva fue segregar y vender partes de la empresa, eliminar productos que generaban pérdidas y concentrarse en uno sólo, que luego se ha visto que era ganador: el PET (Polietileno Tereftalato). Fue una apuesta arriesgada que salió bien, no sin superar mil obstáculos, "para los que siempre tuvimos la suerte de encontrar la ayuda adecuada".

Lo cierto es que con este cambio de rumbo ha logrado posicionar a la compañía como líder europeo en su ramo y como tercera mundial del sector.

La conferencia estuvo salpicada de continuas anécdotas, aunque finalmente resumió las líneas que han conducido al éxito a la compañía. A grandes rasgos citó las siguientes:

-Tener la visión, el objetivo y el proyecto. Para adecuarlos a los nuevos tiempos, hay que segregar los negocios, encontrar las personas adecuadas para cada uno de ellos y que estén dispuestas a asumir la nueva orientación del negocio. Garantizar la proximidad a los clientes (repartiendo fábricas por toda Europa en su caso).

- Contar con la voluntad de trabajadores y sindicatos.

- Tener el coraje de arriesgar, ser valientes.

- Apostar por un "caballo ganador", que en el caso de la Seda fue el "PET" que se usa para fabricar envases ligeros para todo tipo de bebidas. La ventaja de este producto consiste en tener un consumidor final claro, los millones de ciudadanos que utilizan a diario estos envases en su vida diaria (agua mineral, Coca-Cola, zumos, etc), lo cual da una base muy estable y que la sociedad demanda cada vez más.

- Ser capaces de generar confianza en los proveedores e inversores.

- Tener el apoyo de las instituciones financieras, no defraudarlas y ser agradecidos.

En el coloquio posterior a su ponencia, e interrogado sobre su visión de la economía a nivel global, Rafael Español indicó que a estas alturas "ya nadie duda de que estamos entrando en una nueva crisis general: los inmigrantes no tienen trabajo..., el sector inmobiliario que era una locomotora está parado, los precios del petróleo suben y tensan la economía, la bolsa está estancada y va a costar que la gente vuelva a invertir"… pero tras "apretarnos el cinturón", con la voluntad de todos y con la visión necesaria para llevar el río hacia mejores cauces" se mostró convencido de que "saldremos de ésta".

En cuanto a los planes de expansión de la Compañía, Español comentó dos oportunidades: por un lado confirmó que La Seda ha presentado una oferta para producir envases de plástico PET en Rumania con Coca-Cola, lo que, de conseguirla, le daría acceso a todo el mercado de la Europa del Este, con una capacidad de un billón de envases al año. Por otro lado, no descarta la posibilidad de instalarse en Omán, a través de Omán Oil Company, accionista de La Seda. Pero hoy por hoy, "los objetivos a corto plazo pasan por consolidar todas las recientes integraciones producidas en los últimos años y que les han llevado a una facturación de 2.200 millones de euros previstos para el ejercicio 2008 y las 22 plantas que configuran el Grupo".


La Vanguardia

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